Entre las dudas que dejó el esperado acuerdo que puso fin a la guerra en Irán, el presidente francés, Emmanuel Macron, dio comienzo a la cumbre del G7 con una recepción oficial en un lujoso hotel de la localidad balnearia de Evian, en una colina con vistas al lago Léman y a la vecina Suiza.
Esta recepción marcó el inicio de tres días de negociaciones en las que los conflictos en Irán y Ucrania, los desequilibrios macroeconómicos globales o el desarrollo de una inteligencia artificial segura, rápida y eficaz definirán la agenda con la presencia excluyente de Donald Trump.
Como anfitrión, Macron quiere impulsar una agenda cargada de temas delicados que van desde limitar los desequilibrios económicos mundiales hasta aumentar el control en el ámbito digital, en particular en materia de IA, pasando por “diversificar” el suministro de tierras raras.
Aunque solo siete países pertenecen a este grupo de grandes economías industrializadas -Estados Unidos, Alemania, Japón, el Reino Unido, Francia, Italia y Canadá-, París quiere ampliar su alcance.
Líderes árabes, incluido el presidente de Egipto, Abdel Fatah al Sisi, el emir de Qatar y el presidente de Emiratos Árabes Unidos, estarán allí para hablar sobre Irán. Y también se espera la participación en algunas sesiones del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y los mandatarios de India, Kenia y Corea del Sur.
Miles de policías y soldados participan en el operativo de seguridad, que se extiende a la vecina Suiza, al otro lado del lago Lemán. El domingo hubo choques entre policías y manifestantes contra el G7 en la ciudad suiza de Ginebra.
Mañana la sesión del G7 se centrará en Ucrania
El martes, el día más cargado, comenzará con la llegada del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y con una sesión centrada en la paz y la seguridad en Ucrania.
Habrá después una comida de trabajo con los representantes de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Qatar orientada a cómo garantizar la estabilidad en Oriente Medio, y por la tarde, tras la foto de familia, una sesión con la solidaridad internacional como protagonista y con el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo como organismos invitados.
El día de la clausura comenzará con una reunión en pro de un crecimiento económico equilibrado y sostenible, en la que participarán entre otros el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), antes de centrarse en la inteligencia artificial junto a líderes de tecnológicas internacionales.
Aunque China no forma parte del G7, será un tema importante. Los líderes abordarán cuestiones como el dominio y control de Beijing en el mercado de las tierras raras, cruciales para la transición energética y digital.
“Actualmente, China ha acumulado mucho, existen dependencias”, explicó Macron, confiado en que se alcance un acuerdo en el G7 para “diversificar” la obtención de las tierras raras y evitar “bloqueos”.
(Con información de EFE y AFP)