miércoles 17 de junio de 2026

Trabajar no alcanza: los salarios más representativos no llegan a la línea de pobreza y la clase media es una utopía

Los salarios de los principales gremios argentinos no alcanzan la línea de pobreza ni la clase media en CABA, según datos del Idecba. Comercio, camioneros, construcción, metalúrgicos y salud quedan rezagados; solo bancarios superan la pobreza pero no la clase media.

· 6 min de lectura
Trabajar no alcanza: los salarios más representativos no llegan a la línea de pobreza y la clase media es una utopía

Hace tiempo que tener empleo registrado dejó de ser una garantía para escapar de las dificultades económicas. Al analizar las escalas salariales de los principales convenios colectivos del país surge que gran parte de los trabajadores formales percibe ingresos que se ubican por debajo incluso de la línea de pobreza y muy lejos de los valores necesarios para integrar la clase media en la Ciudad de Buenos Aires. El techo a las paritarias impuesto por el gobierno de Javier Milei profundizó la precarización de aquellos que siempre fueron ubicados en el peldaño de la pirámide de ingresos del mercado laboral.

La brecha aparece a través de la comparación entre los salarios vigentes de algunos de los gremios más representativos del país y los últimos indicadores difundidos por el Instituto de Estadística y Censos porteño (Idecba). En mayo, una familia tipo necesitó ingresos por al menos $ 1.960.036 para no ser considerada pobre y $ 2.450.044 para ser clasificada dentro de la clase media. Si además alquila una vivienda de tres ambientes en la Ciudad, ese umbral asciende a $ 3.590.643.

Comercio: el convenio más numeroso del país, por debajo de la pobreza

El caso de los empleados de comercio resulta paradigmático. Las categorías más habituales del convenio oscilan entre $1,2 millones y $1,3 millones brutos. Incluso tomando las categorías mejor remuneradas, los ingresos quedan entre $ 650.000 y $ 730.000 por debajo de la canasta básica total que determina la línea de pobreza para una familia tipo. La situación es aún más marcada frente al umbral de clase media, donde la diferencia supera ampliamente el millón de pesos mensuales.

Camioneros, construcción y metalúrgicos también quedan rezagados

Ni siquiera actividades tradicionalmente asociadas a mejores remuneraciones logran alcanzar por sí mismas los ingresos requeridos para sostener un hogar tipo. Es cierto que cada convenio contiene cláusulas variables que elevan los sueldos hacia valores más cercanos a los necesarios para sostener una familia, pero no son remuneraciones fijas y estables. De hecho, una de las estrategias del Gobierno es promover el pago de sumas no remunerativas que impidan la incorporación de aumentos superiores a la inflación en los sueldos.

Los choferes de camiones perciben salarios básicos que rondan entre $ 980.000 y $ 1.017.000 mensuales, mientras que los operarios de grúas de mayor porte superan los $1,8 millones, aunque se trata de categorías altamente especializadas y minoritarias.

En la construcción, aún las categorías más calificadas permanecen por debajo de la canasta básica total que determina la línea de pobreza para una familia tipo. Un oficial especializado percibe alrededor de $1.494.982 mensuales, mientras que un oficial alcanza $1.401.637. Más abajo aparecen los medio oficiales, con $1.352.554, y los ayudantes, que rondan los $1.313.259. Incluso el salario más alto del convenio se ubica más de $ 465.000 por debajo de los $ 1.960.036 necesarios para que una familia de cuatro integrantes no sea considerada pobre en la Ciudad de Buenos Aires. La distancia respecto del umbral de clase media es todavía más pronunciada y supera los $950.000 mensuales.

La realidad de la industria metalúrgica presenta un panorama similar. Aunque algunas categorías técnicas exhiben remuneraciones superiores al promedio de otros sectores industriales, los salarios continúan rezagados frente al incremento de los precios. Dentro de los mensualizados, un Técnico de 5ª categoría percibe alrededor de $1.271.959 mensuales y un Técnico de 6ª alcanza $1.270.758. Por su parte, un Administrativo de 1ª cobra aproximadamente $883.175 y un Auxiliar de 1ª ronda los $851.956. La brecha frente a la línea de pobreza resulta significativa. Incluso los técnicos mejor remunerados del convenio se encuentran cerca de $ 690.000 por debajo de la canasta básica total calculada para una familia tipo. El escenario es aún más complejo para las categorías administrativas y auxiliares, cuyos ingresos quedan incluso por debajo de la mitad del monto necesario para ingresar al segmento de clase media definido por el Instituto de Estadística y Censos porteño.

Salud: enfermeros y obstétricas tampoco alcanzan la canasta básica

En uno de los sectores más sensibles del mercado laboral, los salarios también muestran un fuerte deterioro frente al costo de vida. Las enfermeras de piso y consultorios perciben ingresos netos cercanos a los $963.121, mientras que obstétricas e instrumentadoras rondan los $ 1.035.753. Ambos valores se encuentran incluso por debajo del salario inicial de varios convenios industriales y a una distancia considerable de la línea de pobreza establecida para una familia de cuatro integrantes. En concreto, tendrían que duplicar el sueldo para abastecer a un grupo familiar de sus necesidades básicas.

Bancarios: la excepción a la regla

El único sector que logra superar la línea de pobreza con claridad es el bancario. El salario inicial de bolsillo alcanza los $2.022.903 mensuales, excluyendo las contribuciones al sistema previsional. Sin embargo, incluso este convenio, considerado uno de los mejores del mercado laboral, queda por debajo del ingreso mínimo de $ 2.450.044 que necesita una familia tipo para ser considerada de clase media en la Ciudad de Buenos Aires. La diferencia se amplía todavía más cuando se incorpora el costo de un alquiler. En ese escenario, el umbral asciende a $ 3.590.643, una cifra que supera ampliamente incluso a los salarios más altos de las actividades analizadas.

El deterioro del empleo formal, fórmula del ajuste salarial

La comparación evidencia una transformación profunda en el mercado laboral. Mientras durante décadas el empleo registrado funcionó como una herramienta de movilidad social ascendente, hoy numerosos trabajadores con empleo formal permanecen cerca o por debajo de los niveles de pobreza. Según estadísticas del centro de estudios Fundar, hoy tres de cada puestos de trabajo están englobados bajo la figura de la prestación de servicios. El sesgo anti industrial que supieron imprimir diversos gobiernos a lo largo de las últimas décadas contribuyeron al aplacamiento de la "torta de ingresos" a repartir. La ironía es que para justificar los bajos sueldos y negar la distribución del ingreso, quienes defienden modelos similares al libertario recurren al argumento de la necesidad de ampliar la producción para elevar los salarios.

El fenómeno expone una creciente precarización de los ingresos, donde contar con un trabajo "en blanco" ya no garantiza acceder a condiciones de vida asociadas históricamente a la clase media. La brecha entre salarios y costo de vida se convirtió así en uno de los principales desafíos para los trabajadores registrados, incluso en actividades con fuerte tradición sindical y negociación colectiva.

Relacionadas

Aguinaldo 2026: cuándo se cobra, cómo se calcula y todo lo que hay que saber
Economía
Cuál es la fecha límite de pago del aguinaldo de junio 2026: qué hacer si no lo pagan
Economía
Precio del dólar confirmado: este es el valor máximo que puede alcanzar el viernes 19 de junio 2026
Economía
Publicidad
Anuncio · 320 × 50