El Mundial 2026 tuvo su primer gran sismo extrafutbolístico en plena transmisión de un partido, pero con un rápido cierre institucional. El árbitro australiano Shaun Evans fue oficialmente exonerado por la Comisión Disciplinaria de la FIFA tras verse envuelto en un escándalo que recorrió el planeta.
El detonante fue la realización de un gesto ante las cámaras que observadores internacionales de derechos humanos catalogaron como un símbolo de odio vinculado al supremacismo blanco. Tras unas horas de máxima tensión, el máximo organismo del fútbol dio por zanjado el asunto al no encontrar base legal ni intencionalidad para sancionar al árbitro.
Qué dijo Shaun Evans tras el escándalo
En un comunicado emitido a través de los canales institucionales de la FIFA, Shaun Evans rompió el silencio para defender su integridad y trayectoria. El australiano atribuyó el movimiento visualizado a un espasmo mecánico inconsciente derivado de su propia dinámica de trabajo en la cabina tecnológica.
“No hice intencionalmente ningún gesto o símbolo con la mano para comunicar un mensaje, afiliación, juego o creencia de ningún tipo. La única explicación que puedo ofrecer es que el movimiento fue un tic involuntario y subconsciente del cual no fui consciente en el momento”.
Evans argumentó que al revisar los registros internos completos de la sala del VAR durante los 90 minutos de juego, quedó demostrado que repitió ese mismo ademán de forma constante mientras manipulaba una lapicera entre sus dedos para anotar incidencias. Asimismo, lamentó el impacto de la cobertura mediática afirmando que no refleja sus valores.
Resolución de la FIFA: archivo del expediente
La Comisión Disciplinaria independiente actuó con velocidad para evitar que la polémica empañara el desarrollo del torneo en Norteamérica. Tras contrastar la versión del árbitro con las grabaciones continuas de la sala técnica, el comité dictaminó la ausencia de dolo:
“Después de examinar el asunto relacionado con el árbitro asistente de video suplente Shaun Evans, no se encontró evidencia de incumplimientos del Código Disciplinario de la FIFA. El Comité también ha tomado nota de la declaración del señor Evans”.
El origen del conflicto: una transmisión en vivo desde Texas
El incidente se produjo en la previa del abultado triunfo por 7-1 de Alemania sobre Curazao, encuentro correspondiente a la fase de grupos. Al realizarse la habitual conexión televisiva internacional con el Centro de Transmisión de la FIFA (con base operativa en Dallas) la cámara enfocó por unos segundos al equipo de analistas de video. En ese instante, Evans, de 38 años, fue captado haciendo la señal invertida del “OK” (juntando los dedos pulgar e índice en círculo y extendiendo los tres restantes) a la altura de su pierna derecha.
La reacción de las alarmas internacionales fue inmediata. La organización Fare Network, socio estratégico de la FIFA y de la UEFA encargado de la monitorización de conductas racistas en los estadios, calificó el ademán abiertamente como un símbolo “neonazi”. También hubo un reclamo de expulsión. Mediante un duro comunicado de sus expertos, la ONG instó a las autoridades deportivas a suspender al réferi de manera fulminante. “Este árbitro no debería tener ningún rol adicional en esta Copa del Mundo”, señalaron, cuestionando por qué se usó dicha configuración de la mano justo al saber que la transmisión estaba en vivo.