Economía

Más de la mitad de los empleos ya son precarios y 4 de cada 10 jóvenes sufren inestabilidad laboral

Un informe del CITRA revela que más de la mitad de los empleos en Argentina son precarios y 4 de cada 10 jóvenes sufren inestabilidad laboral, con especial impacto en mujeres jóvenes. La caída del empleo registrado y la profundización de las desigualdades marcan el deterioro del mercado laboral.

RamArd News
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Más de la mitad de los empleos ya son precarios y 4 de cada 10 jóvenes sufren inestabilidad laboral
Más de la mitad de los empleos ya son precarios y 4 de cada 10 jóvenes sufren inestabilidad laboral

La caída del empleo registrado volvió a encender las alarmas sobre el deterioro del mercado laboral en la Argentina de Javier Milei. A marzo de este año, según cifras oficiales, se perdieron más de 300.000 empleos asalariados formales desde el inicio de la gestión libertaria. Esto ocurre en un contexto donde la inflación que celebra el oficialismo no se traduce en mejores condiciones de vida para la mayoría: más de la mitad de las inserciones laborales son precarias y casi cuatro de cada diez jóvenes tienen dificultades para sostener la estabilidad laboral.

Así lo advierte un informe del Centro de Innovación de las y los Trabajadores (CITRA), al que accedió este medio. El Índice de Fragilidad Laboral (IFL) continúa acelerándose desde 2017, con especial impacto en los jóvenes. Entre las mujeres jóvenes, el indicador escaló al 45,9%, siendo el grupo con mayor precariedad: 6 de cada 10 mujeres menores de 29 años se insertan laboralmente de manera desprotegida.

El deterioro también se expresa en la capacidad de consumo. En hogares de bajos ingresos, la Canasta Básica Total (CBT) absorbe casi el 70% de los ingresos, mientras que en los sectores de mayores recursos representa apenas un tercio. Esto refleja una profundización de las desigualdades estructurales.

Precarización a la orden del día

El IFL se ubicó en 34,6% al cierre de 2025, y las mujeres jóvenes siguen siendo el grupo más expuesto, con un 45,9%. “La fragilidad laboral continúa afectando a una proporción significativa de la población y evidencia la persistencia de brechas estructurales asociadas a la posición socioeconómica, el género y la edad”, señaló el documento de CITRA-UMET.

El indicador mide tres dimensiones: déficit de empleo, precariedad laboral y pobreza e ingresos. El Déficit de Empleo (IDE) se ubicó en 11,2%, superior a la tasa de desocupación del 7,5%. “La reducción en la cantidad de programas socio-laborales no se vio compensada por la migración hacia otro tipo de ocupaciones, sino que ha disminuido la población ocupada total”, afirmó la investigadora Sonia Balza.

El Índice de Precariedad Laboral (IPL) llegó al 54,1%, indicando que más de la mitad de las inserciones laborales son precarias. “Este incremento refuerza el carácter estructural de la precariedad laboral”, señalaron.

El índice de Pobreza e Ingresos (IPel) se ubicó en 38,5%, lo que implica que cuatro de cada diez personas de la población económicamente activa son pobres. Sin embargo, desde CITRA advierten que “la falta de corrección en las ponderaciones de la canasta básica total distorsiona la medición de la pobreza”.

En hogares no pobres pero cercanos a la línea de pobreza, la CBT absorbe el 66,2% de los ingresos, mientras que en hogares de altos ingresos es solo el 34,6%. “La población no pobre con ingresos bajos continúa en situación de vulnerabilidad económica”, explicaron. En contraste, “la población con mayores ingresos evidenció una mejora relativa más significativa, expresando una profundización de las desigualdades estructurales”.

Mujeres y jóvenes: los segmentos más perjudicados

El IFL es más alto entre las mujeres (35,8%) que entre los varones (33,9%). Por grupos etarios, la fragilidad entre los jóvenes asciende al 45,7%, frente al 32,1% de los adultos. Las mujeres jóvenes son las más afectadas, con un 45,9%.

En cuanto al Déficit de Empleo, la población joven concentra los mayores niveles de inestabilidad: 37,1%, y entre las mujeres jóvenes llega al 38,5%. “La persistencia de niveles elevados entre jóvenes reafirma las imposibilidades en el acceso a empleos protegidos”, alertaron.

La Precariedad Laboral alcanza su nivel más alto entre las mujeres jóvenes (59,9%), lo que implica que 6 de cada 10 mujeres menores de 29 años se insertan laboralmente de manera desprotegida. Por grupos etarios, la población joven pasó de 56,3% a 58,7%, y los adultos de 56,4% a 58,6%, mostrando que “la precariedad laboral es un fenómeno estructural y transversal”.

Finalmente, el índice de Pobreza e Ingresos registró valores levemente superiores entre la población joven (41,3%).

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