Lionel Messi volvió a hacer historia con la camiseta de la Selección argentina. En el debut ante Argelia por el Mundial 2026, el capitán marcó los tres goles de la victoria albiceleste y alcanzó un récord que lo ubica a la altura de los máximos goleadores de la historia de las Copas del Mundo.
Sin embargo, una de las imágenes de la noche no tuvo como protagonista al rosarino, sino a Lionel Scaloni. El entrenador argentino llamó la atención por su tranquila reacción a los goles de Messi.
La tranquila reacción de Scaloni al primer gol de Messi ante Argelia
A los 16 minutos del primer tiempo, cuando Argentina sufría la presión de Argelia y todavía no lograba imponer condiciones, apareció Messi para cambiar el rumbo del partido. Luego de un gran pase vertical de Rodrigo De Paul, el capitán recibió en tres cuartos de cancha, avanzó unos metros y sacó un remate espectacular desde afuera del área que dejó sin chances a Luca Zidane.
Mientras los futbolistas corrían a abrazar al autor del gol y los hinchas explotaban en las tribunas del estadio de Kansas, las cámaras enfocaron a Scaloni. Lejos de los festejos desmedidos, el DT mantuvo la calma. No gritó el gol ni realizó gestos efusivos. Tras observar la definición de Messi, se dirigió con tranquilidad hacia el sector del banco de suplentes para tomar agua.
Cómo reaccionó Scaloni al tercer gol de Messi
Lo mismo se repitió en el tercer gol, donde tomó agua tranquilo sin gritar el tanto de Messi, para luego sentarse en el banco de suplentes con un gesto de alivio.
Una noche histórica para Messi
La actuación del rosarino terminó siendo inolvidable. Después del primer gol llegaron otros dos tantos en el segundo tiempo para sellar un hat-trick histórico. A los 14 minutos del complemento aprovechó un rebote de Luca Zidane tras un potente remate de Alexis Mac Allister y empujó la pelota a la red para marcar el 2-0. Más tarde, a los 30 minutos, recibió un pase de Nico González en el borde del área, se acomodó para su pierna izquierda y sacó un remate rasante imposible de detener para completar el 3-0 definitivo.
Fue la primera vez que Messi convirtió tres goles en un mismo partido de Copa del Mundo y una nueva muestra de vigencia en el sexto Mundial de su carrera.