La actividad fabril transita un escenario de marcadas asimetrías donde, a pesar de una mejora en el promedio general, sectores estratégicos registran un severo freno en sus plantas productivas. De acuerdo con el último informe del Indec, la dinámica de las líneas de montaje expone caídas significativas en la utilización de sus instalaciones respecto al año previo. Esta situación refleja el impacto directo del retroceso de la demanda de maquinaria pesada, bienes durables de consumo hogareño y bienes de uso intermedio, abriendo un complejo interrogante sobre la sustentabilidad de la reactivación sectorial.
El freno automotriz y metalmecánico lidera los números rojos
Los datos de abril arrojaron que la capacidad instalada a nivel general se ubicó en un 59,9%. Sin embargo, al poner la lupa sobre las ramas que experimentaron un retroceso, la metalmecánica (excluida la automotriz) se consolidó como la principal incidencia negativa del período: su tasa de uso se desplomó al 42,7% desde el 49,3% registrado en abril de 2025.
Esta parálisis en el corazón metalmecánico de la industria responde a dos factores internos determinantes:
Maquinaria agropecuaria: Sufrió una fuerte disminución interanual del 29,7% en su volumen de fabricación.
Línea blanca y electrodomésticos: La producción de aparatos de uso doméstico experimentó una severa contracción del 26,9% para la misma comparación.
Por su parte, la industria automotriz acusó el impacto del achicamiento de los mercados de exportación y la cautela de los concesionarios locales, exhibiendo una marcada caída al retroceder al 46,5% de uso de su infraestructura, frente al 56,8% obtenido en el mismo mes del año anterior.
Caucho, plástico y minerales: los otros eslabones afectados
El proceso de contracción en el uso de la capacidad instalada también golpeó a otros sectores industriales asociados al consumo masivo y a la cadena de valor de la construcción. El procesamiento de productos de caucho y plástico retrocedió al 42,4% en abril de 2026 frente al 45,2% registrado en el mismo mes de 2025.
Una trayectoria contractiva similar sufrieron los productos minerales no metálicos —esenciales para la provisión de cemento, vidrio y ladrillos—, que descendieron a un nivel de utilización de 54,8%, perdiendo terreno frente al 56,2% anotado el año anterior. Asimismo, rubros de menor ponderación como los productos alimenticios y bebidas mostraron una leve erosión marginal al pasar del 61,5% en abril de 2025 al 60,4% en el período actual, reflejando que incluso el consumo masivo opera con un margen de ociosidad en sus plantas.
La paradoja de los sectores ganadores
El leve repunte del nivel general se sostuvo gracias a comportamientos excepcionales en sectores primarios o muy específicos. Las sustancias y productos químicos treparon con fuerza al 69,9% (frente al 59% de 2025), traccionadas principalmente por la normalización operativa del polo petroquímico de Bahía Blanca, que el año anterior había sufrido severas inundaciones y falta de suministro de gas natural.
Del mismo modo, las industrias metálicas básicas avanzaron al 73,4% (frente al 63,9% previo), impulsadas por un crecimiento del 18,4% en la producción de acero crudo según datos de la Cámara Argentina del Acero. La refinación de petróleo también aportó un sesgo positivo con el 86,8% de uso debido a un mayor procesamiento de crudo. Sin embargo, este dinamismo atomizado no logra ocultar la debilidad del bloque metalmecánico y automotriz, ramas manufactureras que generan un alto valor agregado y son los principales motores de empleo calificado en el país.