En medio de la crisis nacional y el deterioro de los indicadores económicos, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, sostuvo que la pérdida de empleo, la caída de los ingresos y el aumento de la asistencia alimentaria se convirtió en una problemática común para distintos municipios bonaerenses. En ese contexto, cuestionó las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei y llamó a construir alternativas que permitan enfrentar las consecuencias sociales de la recesión de cara a 2027.
“Quiero hacerme cargo de los problemas que persisten en la provincia de Buenos Aires. Estoy recorriendo y caminando la provincia, dialogando con todos los actores”, afirmó Fernández durante una entrevista brindada a El Destape 1070 en la que también dejó abierta la posibilidad de asumir el rol de Gobernadora en un futuro.
La jefa comunal planteó que la provincia enfrenta desafíos estructurales que requieren transformaciones profundas y decisión política. Entre ellos mencionó la crisis habitacional, la necesidad de fortalecer la industrialización, el acceso a la vivienda y el creciente deterioro de la salud mental entre los jóvenes.
“No hay posibilidad de hacer cambios sin conflictos. Tenemos que abordar en profundidad temas como la salud mental de los jóvenes, la industrialización de la provincia y el acceso a la vivienda. Hay que meterle cabeza y tener la voluntad política de hacerse cargo y transformar”, sostuvo.
Fernández remarcó que la situación social se agravó durante los últimos meses y aseguró que los municipios están recibiendo cada vez más demandas vinculadas a necesidades básicas. Según explicó, en Moreno la principal preocupación de los vecinos ya no es la inseguridad sino la falta de ingresos y empleo.
En ese contexto, cuestionó las políticas económicas del presidente Javier Milei y advirtió sobre el crecimiento de la pobreza y la exclusión. “El gobierno de Milei es un desastre. Cada vez tenemos más demanda de alimentos en nuestros municipios”, afirmó. Como ejemplo, indicó que la asistencia alimentaria directa en Moreno pasó de unas 400 personas por día a cerca de 800 en apenas dos meses.
Nota en desarrollo