Economía

En menos de un año y medio de flexibilización del cepo se fugaron casi u$s60.000 millones

En menos de un año y medio de flexibilización del cepo, se fugaron casi u$s60.000 millones, superando la liquidación del agro y amenazando la acumulación de reservas.

RamArd News
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En menos de un año y medio de flexibilización del cepo se fugaron casi u$s60.000 millones
En menos de un año y medio de flexibilización del cepo se fugaron casi u$s60.000 millones

“Lo mismo, pero más rápido”. Quien entendió mejor la consigna post-macrista es, sin dudas, el ministro de Economía, Luis Caputo, quien se encamina a batir su propio récord de fuga de capitales. En menos de un año y medio, sumando todo 2025 y los primeros meses hasta abril de este año, la compra de dólares por parte de ahorristas, con una apertura a medias del mercado cambiario, alcanzó al 60 por ciento de toda la fuga de personas físicas y jurídicas que se registró con el macrismo.

Con el mismo esquema de dólar atrasado y tasas de interés altas, el esquema de valorización financiera que utiliza y reutiliza Caputo permanentemente para captar dólares, derivó en que se adquirieran para atesoramiento 50.172 millones de dólares, sin contar las divisas que remitieron como utilidades las grandes empresas desde diciembre último, lo que sumaría unos 9.000 millones adicionales.

La compra de dólares por parte de ahorristas en el mercado cambiario superó incluso la liquidación de divisas del sector más pujante actualmente de la economía, que es el agro, que alcanzó en los últimos 16 meses a 39.500 millones. Si se mide como promedio mensual, podría anticiparse que va camino a empardar el récord de Macri. Pero la diferencia, es que en esta oportunidad, el cepo no está del todo eliminado, como sí hizo el PRO apenas asumió con un Central bajo la conducción de Federico Sturzenegger, y la capacidad de ahorro no era tan baja como la actual, producto del desplome del poder adquisitivo de los ingresos. Con lo cual, una apertura mayor del cepo cambiario derivará indudablemente en un nuevo récord de fuga.

La falta de dólares suma, junto a la escalada de precios internos, tensión a un mercado cambiario que pretende mantener el atraso en el precio de la divisa como ancla inflacionaria. Hasta el momento se sostiene por una caída de las importaciones producto de la recesión en la actividad productiva de la industria y el comercio. Una eventual mejora de la actividad –cuanto menos un rebote tras haber tocado piso y mantenerse allí hace varios meses—requerirá de un aumento de las importaciones de capital y, por ende, de dólares para pagarlos. Allí radica la insustentabilidad de un "modelo de dólar barato".

No hay reservas que alcancen

El propio Caputo, artífice de este festival de endeudamiento, carry trade y fuga, reconoció que el problema del Banco Central no es la compra de dólares, sino su acumulación; es decir, la posibilidad de que esas divisas permanezcan en las arcas de la autoridad monetaria. Pero es el esquema cambiario, el mismo que aplicó durante el macrismo, el que impide esa correlación. En abril del año pasado el gobierno libertario anunciaba –y celebraba—la flexibilización del cepo cambiario para personas humanas (ahorristas). Desde entonces, la dólarización de los ahorristas se disparó, al ritmo de “comprá, campeón”.

El cierre de 2025 arrojó, según el Informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del BCRA, un volumen de compra de dólares de personas humanas por 38.806 millones de dólares y hasta abril de este año se suman 11.366 millones. En total, en apenas 16 meses de mileísmo, la formación de activos externos de ahorristas fue de 50.172 millones de dólares, sin contar la dolarización de grandes empresas, que recién fue activada a fines del año pasado.

El gobierno de Milei flexibilizó el cepo en diciembre para que las empresas multinacionales puedan girar sus ganancias a sus casas matrices en el exterior, fugando la mayor parte de la renta obtenida, en una dinámica creciente desde entonces. Hasta abril, último dato disponible del BCRA, implicó la salida de 1.543 millones de dólares del país por el envío de ganancias a sus casas matrices. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en abril último la Formación de Activos Externos (FAE) del Sector Privado No Financiero demandó 2.363 millones de dólares, y en los cuatro primeros meses del año esa demanda ascendió a 9.006 millones de dólares. Incluyendo todos los conceptos de fuga del sector privado, durante todo el gobierno macrista, la fuga alcanzó los 86.200 millones de dólares, hasta que sobre el final del mandato el Fondo Monetario Internacional le exigió restaurar el cepo.

“La dolarización de los ahorros para sacarlos del circuito formal y mantenerlos 'bajo el colchón' o invertirlos fuera del país. Con la dolarización, el ahorro pasa a ser un esfuerzo que en lugar de destinarse a sostener la inversión productiva para el crecimiento económico, se inmoviliza o directamente se va del país”, señalan desde el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA). Tomando la información publicada por el Banco Central entre los años 2004 y 2025, se observa que “los argentinos compraron dólares en el mercado oficial por un promedio de 2,2 por ciento del PBI por año, mientras la tasa de inversión en equipos durables de producción fue en promedio de apenas 6,9 por ciento del PBI por año”. En criollo, el ahorro en dólares equivalió al 31 por ciento de lo que se invierte para expandir la producción.

“La alta propensión a ahorrar en dólares y sacarlos del circuito formal es la contracara de la baja tasa de inversión que sufre la Argentina. Este es uno de los principales factores que explican la tendencia secular al estancamiento argentino”, advierte el documento de IDESA. La dolarización por parte de ahorristas por sí sola permite explicar la falta de acumulación del Central; a lo que se adiciona la fuga por circuitos informales. La compra el mercado formal por parte de ahorristas supera incluso, desde la flexibilización del cepo en abril del año pasado, el ingreso de dólares del sector cerelero y aceitero. Con compras de ahorristas por 38.806 millones de dólares en 2025, el sector agropecuario liquidó 31.323 millones; mientras que con dolarización de personas por hasta abril de este año por 11.366 millones, el agro ingresó 8.177 millones.

El año próximo, el país enfrenta vencimientos de deuda externa en moneda extranjera que rondan los 23.600 millones dólares solo de capital, cifra que asciende a más de 32.000 millones si se incluyen los intereses. Siendo un año electoral, nada hace pensar –salvo una devaluación de la moneda—que la demanda de dólares de privados se reduzca, con el atractivo que presenta el actual atraso cambiario. De ser así, la incipiente acumulación de reservas que destacan propios y ajenos por parte del equipo económico que lideran Milei-Caputo no alcanzará para cumplir con los compromisos del año próximo.

Si esto fuese poco, la expectativa “salvadora” de un mayor ingreso de divisas desde el sector petrolero, por la escalada del crudo como respuesta a las restricciones que se derivan de la guerra con Irán, parece desvanecerse con precios que se ubican nuevamente por debajo de los 100 dólares. En los primeros meses del año, el sector energético sostuvo por sí solo el superávit comercial, ayudado por un desplome de las importaciones producto de la recesión en el sector manufacturero.

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