Estados Unidos espera mantener su racha tras comenzar el Mundial con una fluida exhibición ofensiva, pero deberá tener cuidado con una selección australiana que debutó con una victoria memorable y que está muy motivada por lo que considera una falta de respeto inmerecida.
Pocos habrían predicho que el partido del viernes podría decidir quién encabeza el Grupo D, pero la goleada 4-1 de los coanfitriones a Paraguay, seguida de la derrota de Turquía 2-0 a manos de los Socceroos, convierte a los ganadores en claros favoritos para pasar a la siguiente fase en la primera posición de la zona.
La arrolladora actuación con la que Estados Unidos goleó a una Paraguay que nunca tuvo reacción ha provocado, con razón, una ola de entusiasmo entre sus aficionados, que el equipo intentará canalizar en Seattle.
No obstante, Australia supone una amenaza importante: sus jugadores son físicamente imponentes, están bien organizados en defensa y son rápidos y letales al contraataque, cosas que demostraron de sobra ante Turquía.
Estados Unidos es plenamente consciente de los peligros que entraña Australia, tras un acalorado amistoso en octubre en el que Christian Pulisic se vio obligado a abandonar el terreno de juego por lesión. La disponibilidad del delantero para el choque de esta semana vuelve a estar en duda después de que haya entrenado por separado en los últimos días.
A pesar de que Pulisic se está recuperando de una lesión de pantorrilla que se produjo inicialmente durante una práctica, su compañero Tim Weah afirmó el martes que el extremo, que fue sustituido en el descanso del partido contra Paraguay tras agravarse la lesión, debería poder participar en el encuentro.
"Creo que estará listo para el partido (...) Solo rezo a Dios para que se sienta al 100% en forma; lo vamos a necesitar", afirmó.
Algunos comentaristas estadounidenses se han mostrado despectivos con Australia, lo que llevó este mes al centrocampista Connor Metcalfe a afirmar que se habían dicho "tantas tonterías que ya estoy harto".
Pero Turquía sabe muy bien lo que es subestimar a Australia: el capitán Hakan Calhanoglu afirmó antes del partido que su equipo tenía "más talento" y que "dominaría" el encuentro.
Quizá con sensatez, después de que el goleador Nestory Irankunda dijera que Australia se había tomado las palabras de Calhanoglu como motivación, Weah intentó restar importancia al asunto, afirmando: "Todo eso no son más que tonterías".
Su compañero Sebastian Berhalter recordó el partido de octubre, durante el cual el entrenador Mauricio Pochettino reprendió a sus jugadores por no estar a la altura del juego físico de los australianos.
"Si ves aquel partido, te darás cuenta de que estaban muy motivados", afirmó el martes. "Creo que fue entonces cuando Mauricio soltó esa bronca en el descanso y dijo: 'Estos tipos no pueden pisotearnos'".
Weah señaló que Estados Unidos se había vuelto "más agresivo" desde entonces, y Berhalter atribuyó el cambio a Pochettino, afirmando que el argentino "nos había enseñado a los estadounidenses de qué estamos hechos".