Cortes de GNC: el invierno aún no empezó y el sistema ya colapsó tres veces

El sistema de GNC colapsó tres veces antes del invierno, afectando a miles de usuarios en Buenos Aires. La falta de inversiones y la desigualdad contractual agravan la crisis, golpeando a taxistas y remiseros.

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Cortes de GNC: el invierno aún no empezó y el sistema ya colapsó tres veces

La llegada anticipada de las bajas temperaturas volvió a poner en jaque la infraestructura energética del país. Desde este domingo, miles de usuarios en la provincia de Buenos Aires se enfrentan nuevamente a la parálisis en el suministro de Gas Natural Comprimido (GNC). En las playas de la mayoría de las estaciones de servicio de La Plata, Berisso y Ensenada, el panorama se repite: largas colas de automovilistas que buscan recargar combustible.

El Gobierno Nacional presenta la medida como una contingencia climática inevitable, pero, en rigor, es una falla recurrente en la gestión de la demanda que resulta alarmante cuando aún no comenzó la temporada invernal. Por su parte, la distribuidora Camuzzi Gas Pampeana justificó la decisión alegando un aumento del consumo de ese recurso en los hogares.

Este nuevo corte afecta también a todos los municipios del interior bonaerense, incluyendo centros urbanos clave como Mar del Plata y localidades del sur provincial, mientras que el impacto social de estas restricciones recae, como es habitual, en los sectores más vulnerables de la cadena productiva.

La falta de suministro de GNC se produce al mismo tiempo que el Ejecutivo nacional sostiene un discurso de “eficiencia de mercado”, pero esa retórica no se constata en la realidad de las calles, que muestran que los taxistas y remiseros o conductores que usan los autos como transporte de aplicaciones son los más afectados. Para estos trabajadores, la falta de combustible no es un inconveniente logístico, sino una pérdida directa de sus ingresos diarios.

La precariedad del sistema se evidencia en la facilidad con la que se "estresa" la red. Ya a fines de abril, otra ola de frío obligó a aplicar restricciones en la venta de GNC en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En aquel momento, la decisión recayó sobre Naturgy BAN y Metrogas, bajo el mismo argumento de priorizar el consumo residencial. Esta recurrencia sugiere que el esquema de abastecimiento actual no cuenta con el respaldo necesario para enfrentar un invierno que se prevé riguroso.

Contratos y fragilidad

El esquema de contratos también pone en relieve la desigualdad del sistema. Las estaciones bajo la modalidad "interrumpible" acceden a precios más bajos pero “sin certeza de abastecimiento”, quedando a merced de la discrecionalidad de las distribuidoras ante cualquier imprevisto. Por otro lado, quienes operan con modalidad "firme" pagan un gas más caro para garantizar el servicio, pero ante la escasez generalizada, la presión sobre el sistema termina afectando a todos por igual.

En este panorama, la falta de inversiones estructurales y la ausencia de un plan de contingencia sólido por parte de las autoridades energéticas quedan en evidencia. Si el sistema gasífero se ve superado antes de que comience formalmente la temporada invernal, surge una pregunta ineludible sobre la capacidad del Gobierno para garantizar los servicios básicos en los meses más crudos del año.

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